Las licitaciones públicas siguen registrando una escasa presencia de startups. Las cifras atestiguan esta baja implicación: solo alrededor del 29 % de los startups en la Unión Europea ha intentado acceder a contratos públicos, aunque las que lo hacen registran una tasa de adjudicación del 91 %. En Francia, por ejemplo, apenas el17 %de los ingresos de las startups procede de la Administración pública.
Esta situación no responde tanto a un fracaso en las propuestas, sino a una decisión temprana por parte de las propias empresas: muchas startups deciden no presentarse al concurso desde el inicio, debido a los requerimientos formales, de tiempo y de recursos que supone todo el proceso.
Procesos fragmentados y burocracia compleja
En la UE, más de 250.000 autoridades públicas destinan unos 2 billones de euros al año (aproximadamente un 14–15 % del PIB) a compras públicas. Pese a esa envergadura, la gran mayoría de licitaciones relevantes se publican en portales nacionales o regionales poco accesibles. Además, los pliegos suelen exigir documentación técnica muy extensa, con formatos rígidos donde no cabe el error: su preparación puede consumir cientos de horas, un coste que muchas startups no pueden o no están dispuestas a asumir.
Apuesta por compañías consolidadas
Las startups, por definición, operan con experiencia limitada. La mayoría de ellas ni siquiera se presenta a licitaciones públicas debido a sus exigencias financieras y operativas, ya que se enfrentan con frecuencia a compañías mucho más consolidadas en el mercado.
El informe de la Corte de Cuentas Europea (2023) revela un incremento sostenido de los concursos con un solo licitador en la última década. Hoy, el nivel de competencia ha disminuido en toda la UE. De hecho, en 2023 se registró la mayor proporción de adjudicaciones con un solo participante en los últimos diez años, y alrededor de 20 Estados miembros siguen superando el umbral del 20 % en estos procedimientos. Esta tendencia revela que las administraciones siguen optando en muchos casos por proveedores que ya cuentan con una amplia trayectoria y experiencia en proyectos similares.
Disparidad entre países y regiones
La variabilidad en la estructura del mercado público es notable entre países de la UE y dentro de sus regiones. Algunos Estados consiguen reducir las licitaciones con un solo licitante al 10–18 %, en contraste con países como España, donde la cifra se sitúa entre el 26–34 %. En ámbitos locales, las diferencias pueden ser incluso mayores, reflejando modelos divergentes de contratación y grados variados de apertura y transparencia.
En definitiva, el escaso nivel de participación en licitaciones públicas de las startups es consecuencia de la superposición de varios factores interrelacionados. La elevada inversión inicial (en tiempo, recursos humanos y económicos) actúa como filtro antes siquiera de presentar una oferta. A ello se suma la lentitud de los procesos de adjudicación, que en ocasiones prolongan la toma de decisiones durante años, lo que puede dejar obsoletas propuestas diseñadas meses antes.
Además, los requisitos tienden a favorecer a empresas con trayectoria consolidada, capacidad de liquidez y solvencia demostrada, lo que dificulta la entrada de agentes con menos recorrido. Por último, la fragmentación del mercado de contratación, con plataformas nacionales y locales dispersas y poca visibilidad centralizada, impide que muchas empresas puedan identificar o acceder fácilmente a oportunidades, limitando aún más su participación.
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